Enlaces
Año 2026 - Otoño (Min 9°C - Max 19ºC - 21 de Julio - 21 de Septiembre)
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Silence - Élite (apertura!)
Vie Jul 31, 2015 4:00 am por Invitado

» Medianoche Priv. Sheila
Miér Jul 29, 2015 9:59 pm por Sheila Kahl

» PubliForo - Invitacion
Miér Jul 29, 2015 8:13 pm por Invitado

» Security Northwest Academy {Confirmación|Élite}
Miér Jul 29, 2015 2:15 pm por Invitado

» Fate/Corrupt Phantasm - Confirmación Élite
Mar Jul 28, 2015 8:54 am por Invitado

» Fairy Tail Fire up! || Confirmacion
Lun Jul 27, 2015 10:53 pm por Invitado

» Solicita Rol
Lun Jul 27, 2015 7:04 pm por Zetten

» Requiem of Fiore {Confirmación ~ Élite}
Lun Jul 27, 2015 11:36 am por Invitado

» ¡VOLVIMOS!
Dom Jul 26, 2015 9:11 pm por Serena Wess

STAFF



Issei | Webmaster



Serena | Administradora



Sheila | Administradora


¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 19 el Sáb Ene 31, 2015 4:32 pm.
El skin fue diseñado para uso exclusivo del foro Issei City por Serena Wess quien hizo la totalidad de los códigos con la tutoria de w3schools y el FDF, créditos a los respectivos autores de las imágenes usadas en el foro las cuáles fueron sacadas principalmente de Google, Weheartit y Tumblr, su utilización nunca es con animo de lucro o apropiación. Ideas y texto por la administración.

No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 02, 2015 4:47 pm


No puedes llamar Suerte al Destino

El día en que Nicolette llegó a Issei, lo supo; aquella era la ciudad perfecta. Grande y ruidosa, exhuberante de actividad. Y neutral. Neutral. Aquella palabra era como música para los oídos de la muchacha. Neutral, nadie allí iría en su contra por ser lo que era. Y tenía trabajo. Toneladas de trabajo, Porque pocos lugares resultaban tan caóticos y autodestructivos como allí donde todas las razas insistían en convivir en presunta paz.

Como alguien que por contrato debía mantener el equilibrio en todas sus acciones, alegrarse del Caos reinante no debía ser, en principio, una opción aceptable. Pero debemos ver la situación desde el punto de vista de la híbrida: Ella vivía de las rencillas entre grupos y mafias, de los descontentos y los robos, rara vez conseguía un trabajo medianamente legal. ¿Le gustaría encontrar un puesto a medio tiempo que no implicara quebrantar leyes humanas cada dos por tres? Por supuesto, pero pocos aceptaban a un ser tan ambiguo como ella con facilidad. Y mientras siguiera sin nada estable de lo que vivir, los trabajos que el caos le proporcionaba permitían pagar su apartamento.

Más allá de eso, se esforzaba por no reflexionar demasiado acerca de sus fuentes de ingresos. Menos aún el único sáado que tenía libre tras dos semanas de traslado que se habían hecho eternas. De hecho, en aquel momento lo último en lo que quería pensar era aquello.

No, estaba allí para distraerse. Lo cual, por otro lado, se le estaba dando penosamente mal.

Caminaba sin rumbo, sin saber a dónde ir, mirando sin demasiado interés las tiendas que la rodeaban; baratijas, cachivaches, muebles y regalos de todo tipo que no consiguieron llamar la atención de nuestra pelinegra. No tenía a nadie en quién gastarse el dinero, ni intenciones de derrocharlo en cosas que ni para sí misma necesitaba.

Así que sólo caminaba. Con las manos en los bolsillos de la ligera gabardina que llevaba puesta, con calma, sin rumbo ni prisas, entre aburrida y entretenida por lo que la rodeaba. Su oscuro pelo ondeaba a su espalda casi con pereza, mecida por un viento que soplaba con demasiada suavidad como para siquiera hacerse un hueco entre sus pensamientos... Debía admitir que aquello no la desagradaba en absoluto. Casi estaba de buen humor.

Y lo estuvo, hasta que le sintió.

Porque incluso entre toda aquella gente una persistente presencia se hizo inconfundible hacia el final de la tarde. Y lo mismo notó cuando se disponía a cenar un crêppe, cuando las tiendas que habían estado más concurridas durante las horas anteriores comenzaban a recoger. Alguien la seguía, no había otra manera de entenderlo.  Los giros y cambios de dirección de la joven se fueron volviendo más erráticos, sin rumbo preciso, con la única intención de comprobar que todo aquello no era fruto de su ociosa imaginación.

No tendría tanta suerte.

Al llegar a una plaza de aquel bazar, se hartó de caminar huyendo de una sombra. Se quitó con cuidado gafas -No estoy disponible. Y me empieza a poner nerviosa que me sigas. No sé qué quieres, pero te equivocas buscándome. Vete a acosar a alguien con más paciencia que yo- dijo con tono cortante. A su alrededor los dueños de las tiendas y tenderetes echaban el cierre, y las pocas farolas que iluminaban la plaza permitían ver un cielo tan nítido y plagado de estrellas que, de no estar ocupada, incluso se hubiera parado a admirar.

avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 03, 2015 3:10 pm

Se encontraba en casa mirando leyendo un viejo libro de terror, sus ojos avanzaban por las páginas como si solo estuviera ojeando, aun así leía cómodamente, su espalda se había hundido cómodamente en el respaldo del sofá. Su mano izquierda sostenía una taza de té rojo ingles pero no se sentía del todo cómodo. Dejo el té sobre un pequeño plato y el libro sobre una mesa de noche. Se puso de pie y camino alrededor de la pequeña biblioteca, se pasó una mano por el cabello de forma tranquila. Había pasado un tiempo desde que estaba ahí con Aidan, el motivo por el que había llegado a esa ciudad especifica era por su hermana.

Tomo su saco largo y comenzó a caminar por las calles, tenía que buscarla, la había rastreado pro años, pero desde que había llegado ahí no se había puesto en la búsqueda de la chica, tal vez aquel era el día o el momento, comenzó caminando por las calles hasta que llego a una zona donde parecía comercial. Ese era un lugar con bastante gente, lo mejor sería marcharse de ahí, pero entonces la sintió, después de tantos años siguiéndola, desde que había nacido, hasta el momento en que había cumplido 90 años, en la había estudiado, pero no era solo eso. Había aprendido a diferenciar su presencia de todas las demás, sin importar donde se hallara, la busco primero con la mirada y después por su esencia. Y entonces la vio. Comenzó a seguirla primero con una gran distancia, para cuando lo noto casi le respiraba en el hombro, estaba demasiado ansioso, sus ojos coloreados ambos en un rojo carmesí, había esperado. Noto como ella comenzaba a dar vueltas de un lado a otro, como avanzaba sin pensarlo, podría decir que sus pasos ni siquiera eran pensados, solo al azar.

Entonces al fin se detuvo dándose vuelta, permitiendo que por primera vez sus ojos se encontraran, sentía en ese momento una necesidad de avanzar hacia ella y romperle el cuello para acabar con su obsesión de una vez, para marcharse de ahí y tratar de matar a su abuelo, tal vez después tratar de matar a la raza humana. No elimino su rostro de seriedad aun después de que ella le dedicara un par de palabras. Estaba ansioso, excitado, sentía la piel erizada, un montón de emociones lo envergaban en aquel momento. –Creo que te confundes en cuanto a mis intenciones para contigo, pero tampoco es como si pudieras saberlas. –Comento mientras se encaminaba a la chica, ella estaba tan cerca ahora, tan fácil de tocar, tan sencillo de destruir, se veía tan frágil que solo podía sentir emoción de ello. –Pero tranquila porque las sabrás, es cuestión de tiempo. Y es que tú no sabes quién soy yo. Pero yo sé quién eres tu Nicolette. –comento estando ya casi sobre ella, el mismo sentía que el aire se podría cortar con una navaja, podía sentir que su boca se curvaba en una sonrisa, tenía frente él a la mujer que más había sentido la necesidad de asesinar por años. Había planeado tantas formas de tortura solo para poder sentirse mejor, solo para poder desquitar todo lo que había estado guardado durante toda su vida.

Comenzó a tomar la humedad del aire y avanzar el agua por el suelo solo para tratar de atrapar las piernas de su hermana con hielo, eso solo por las dudas de que ella tratara de escapar antes de poder hacerle nada. No había otra cosa que pudiera desear más que aquella situación. –Pero ¿Dónde quedaron mis modales? Lo mejor será que comience con las presentaciones. Seguro te sorprenderás.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 08, 2015 4:46 pm

Aquella no era la primera vez que se topaba con un demonio. Algunos se acercaban a ella como las moscas a la miel. Porque sus servicios no eran caros, sus trabajos eficientes y no tenía manera de estafarles con sus precios. ¿Qué otra cosas podían querer los grupos de demonios de las grandes ciudades? Tampoco era la primera vez que un demonio la seguía, si bien nunca había sabido qué de ella podía atraerles en lo más mínimo. ¿Ser medio ángel? ¿Ser medio shinigmai? ¿O acaso todos los híbridos despertaban la curiosidad de aquellos que les rodean?

Pero aquello, saber su propio pasado y quienes antes se le habían acercado, no hacía más agradable la situación que tenía delante. Cuando le tuvo delante, se desinfló. No cabía en su haber ya el darse la vuelta, porque sería huir, ni decirle que era una humana asustada, porque sería mentir. Incluso aunque ninguna de aquellas ideas anteriores hubiera pasado por su cabeza, de poco o nada le hubiera servido.

-Desconozco tus intenciones, por eso es que las cuestiono- aclaró con un tono premeditadamente monocorde que antes no hubiera necesitado. Frunció el ceño según el otro seguía hablando. No le gustaba desconocer a quienes se la acercaban, era una situación en la que no solía permitirse -¿Y con quién tengo el gusto de hablar si puede saberse? Porque pareces saber lo bastante de mí como para seguirme durante horas como si nada.

En aquellos momentos no se percató del cambio en el ambiente, no, al menos, hasta que el hielo comenzó a cristalizar bajo las suelas de sus zapatos. Movió el pie derecho y oyó crujir el agua solidificada, pero para cuando quiso mirar era tarde y estaba atascada. Chasqueó la lengua con desagrado, pero no hizo aparecer su escudo todavía, precavida ante la reacción del desconocido que tenía delante -No te interesan mis servicios, de poco más puedo servirte, Demonio- añadió mirándole directamente a los ojos. -Libérame del hielo- exigió.

avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 09, 2015 7:58 pm

Mantenía una sonrisa para la menor, tenía tantas ganas de poder romperle un par de huesos, no, quería torturarla de a poco diseccionándola, tal vez con un poco de música clásica o Mozart de fondo, probablemente la induciría a una o varias alucinaciones probaría la fuerza del chico ahora que habían entrenado un poco, estaba interesado en las reacciones de la chica, en las expresiones, su mente estaba tan invadida en deseos de ese tipo su calma natural se estaba lleno al demonio, su hermana estaba ahí, tan real como en algunas ocasiones la había imaginado a solo unos pasos, con aquella expresión de intriga que en sus sueños había adquirido, aunque claro en estos siempre terminaba creando expresiones llenas de horror.  Al ver como el hielo le ha atrapado camina hacia ella con una sonrisa en el rostro al fin, ya no siente más deseos de controlarse ahora quiere poder romper el cuello de la hibrida. –Pues hay un montón de formas de explicar quién soy yo no creo que terminaras de creerlo. –Comenta mientras comienza a dar vueltas alrededor de la chica.

Se acercó a ella y la miro a los ojos  buscando algún parentesco entre ambos, pero por más que buscaba no había muecas o gestos similares, eso lo hacía más fácil, no habría remordimientos, aunque si se hubiera parecido más a su padre él se habría puesto aún más ansioso por matarle. Ahora mismo buscaba la forma de sorprenderla, algo como “Soy tu hermano mayor” No sonaba demasiado interesante tal vez no lo creería. Además no eran hermanos, ella era una bastarda el un heredero, medios hermanos era todo. Y eso significaba solo una cosa, podía hacer lo que él quisiera, siempre le habían enseñado que  no podía dañar a los de su sangre o su reino “Aterrorízalos un poco” decía siempre su abuelo, pero cuando habían sabido de la existencia de esa mujer él había declarado. Ella no es parte de nuestra familia, será mejor que esté muerta antes de que alguien sepa de su existencia.  –Mi nombre es Henry, mantenlo en mente. –Dijo al fin de forma amable.  –No quiero nada de tus servicios, lo que tú haces lo hago yo aún mejor, no solo eso –una sonrisa amable –Soy mejor que tú en cualquier cosa –Bufa –Pero es obvio después de todo… Soy tu hermano mayor.

Mantiene sus ojos en los de la chica esperando por algún tipo de reacción por esta, ahora sus piernas no están solo atrapadas sino que el hielo avanza con suavidad por su cintura. –No creo hacerlo, sabes no recibo órdenes de bastardas.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: No puedes llamar Suerte al Destino [priv.]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.