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Laboratorio animal [Priv. Aidan]

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Laboratorio animal [Priv. Aidan]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 31, 2015 9:28 pm

Avanzo por el largo pasillo de su mansión, ahora que lo pensaba tal vez un departamento habría sido menos llamativo, pero tener que compartir un lugar tan pequeño con Aidan no era lo mejor. Avanzo hasta llegar a su cuarto. Había tenido un par de días muy divertidos desde que había notado lo que se podía aprender de los cuerpos humanos diseccionándolos, hasta había aprendido que las mujeres eran más resistentes a las torturas que los hombres, también había tratado con algunos demonios menores y con otro tipo de criaturas. Coloco su rostro de seriedad. Tenía que admitir que con Aidan a su lado había podido atrapar a varias de esas mujeres por las técnicas del chico. Aunque con sus propias técnicas también podría hacerlo, no quería desgastarse a sí mismo con ello. Se detuvo delante de la puerta del cuarto del chico y toco con suavidad para después ingresar, aunque siempre había algo nuevo para Aidan, también nada de ello le sorprendía, el chico no era predecible, ni mucho menos, pero para alguien que había vivido 500 años raramente algo le sorprendía o más bien había sido criado de forma en que no mostrara sus sentimientos en ningún momento. –Aidan, escucha esta noche te daré el privilegio de no solo ayudarme a capturar a una de las chicas para mis experimentos. Si no que me ayudaras en ellos –Comento con seriedad mirando en dirección a donde el chico, no presto demasiada atención a lo que el mismo hacía, como antes se ha mencionado, no le interesaba demasiado.

Así que solicito que te alistes cuanto antes, saldremos en 35 minutos exactamente. –Siempre hacia lo mismo, le daba una orden y el las seguía sin pensárselo dos veces, aquella lealtad era algo que Henry necesitaba en un sirviente, así es, lo veía como un solo sirviente y así se lo hacía sentir a Aidan, jamás admitiría que le requería a su lado, le veía como una pertenencia más. Bajo por las escaleras y entro en una pequeña estancia en la que no había más que libros. Se acercó a un enorme ventanal desde el cual se veía la luna llena. –Esta noche estará llena de hombres lobo, irracionales criaturas. –comento para sí mismo, tomo asiento en un sillón de orejas y cruzo las piernas, tomo un libro de anatomía humana, lo siguiente seria tratar de romper todos y cada uno de los huesos en los humanos, era interesante, además de que quería ver que tan bien podrían funcionar las habilidades del chico sobre los cuerpos humanos. Aquella locura tal vez los podría llevar a un nuevo nivel de terror, un nuevo nivel de tortura, observo su reloj de muñeca y sonrió, solo un minuto más. Sabía que Aidan seria puntual, así que se puso de pie caminando hacia la entrada, tal vez el ya estaría ahí.  
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Re: Laboratorio animal [Priv. Aidan]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 07, 2015 3:41 pm

Estaba aburrido. Así de simple y llano. Miró fijamente los ojos de la “muñeca” que tenía en sus manos. La misma pareció devolverle la mirada aunque toda vida hubiera sido extraída de ella poco tiempo atrás, gracias al mismo Aidan. Había hecho un completo desastre en su cuarto al haber estado jugando por tanto tiempo con aquel cuerpo. Los humanos le resultaban muy frágiles. Tira un poco de una extremidad, y se desmembrará con una facilidad increíble, como si la estuvieras cortando con un instrumento cortante. Muerde otro poco y estarías arrancándole un pedazo de su cuerpo de un solo movimiento. Aprieta con la suficiente precisión y habrías perforado cualquier parte de su humanidad, fuera órgano o hueso, piel o carne. Mirando a su alrededor, se dio cuenta de que todo, en efecto, estaba hecho un completo desastre. Las paredes y suelo manchadas con aquel líquido carmesí proveniente del cuerpo que, igualmente, estaba repartido en pedazos por toda la habitación. De hecho, la única pieza que lograba conservarse con cierta entereza era la que ahora mismo tenía capturada entre sus manos. La cabeza.

A veces podía entretenerse viendo la televisión, una de sus aficiones. Otras veces podía hacer uso de sus desesperantes ilusiones para ver lo que quería ver sin límites. En otro momento podía divertirse simplemente observando las acciones de otros individuos dentro de los límites del lugar o incluso haciendo una salida rápida al mundo de los humanos. Pero en aquella mansión en la que él habitaba, lo que más esperaba en todo el día, todos los días, era que su padre le llamara para una de sus misiones, eso solo podía hacer palidecer a todos sus otros entretenimientos. Aquel momento podía convertirse en un verdadero estado de euforia para el demonio que, si no se controlaba bien, podía terminar desencadenando una de sus estallidos de locura. No quería eso, no cuando su padre le había llamado exclusivamente a él para que le acompañara nuevamente en una de sus salidas nocturnas. Cuando escuchó el llamado a la puerta, él se encontraba de espaldas a la misma. Había aprendido las tendencias de los demás para saber cuando emocionarse y cuando no. Su padre solo tocaba una vez he inmediatamente entraba. Los demás tocaban y si no recibían ninguna respuesta volvían a tocar. Fue entonces cuando capto la puerta abrirse y seguidamente se volteó, completamente fuera de sí. Allí estaba, la figura de su devoción absoluta. Escuchó sus palabras con suma atención, sin expresar ninguna palabra a cambio. Sin notarlo comenzó a apretar con poca delicadeza la cabeza de la joven que antes había torturado y que todavía seguía en sus manos. El cráneo comenzó a ceder y la sangre empezó a brotar por los orificios. Pero él no le prestó atención.

Incluso cuando su padre ya se había retirado hacia algo de tiempo, él había continuado en la misma posición, sentado en el suelo, mirando hacia la puerta con ojos brillosos y sonrisa esperanzada, mientras en sus manos mantenía sujeta lo que alguna vez había sido la cabeza de una persona. Él fuerte olor a sangre invadía sus fosas nasales, pero lo único que tenía en mente es que debía prepararse. Con rapidez. Nunca haría esperar a su padre. Nunca desobedecería una orden. Así que eso hizo. Se puso en marcha, vistiéndose rápidamente, ignorando el desastre de la habitación. Ignorando que él mismo estaba cubierto por la sangre de su juguete ahora roto. Aunque no necesitó de ningún aseo. No necesitó limpiar la habitación. Porque aquello nunca había pasado en realidad. Al mirar a sus manos, estas estaban completamente limpias de nuevo. Al mirar a las paredes, nada de líquido rojo estaba impregnada en ellas. Al olfatear nuevamente, no percibió sangre alguna. Al bajar su mirada al suelo, lo único que veía desordenado eran los objetos materiales que le pertenecían, fueran ropas, libros o juguetes infantiles. Ningún brazo o pierna. Aquello solo había sido otro juego de ilusiones con el cual pasar el tiempo.

En nada ya estaba esperando en la puerta principal de la mansión, sus manos temblando levemente por la emoción y su mirada moviéndose de un punto a otro en busca de su amo y señor. Pasaron minutos así, que fueron como días completos para el ilusionado demonio de cabellera blanca. Finalmente le vio llegar. Se inclinó con respeto en señal de saludo -E-estoy listo señor. ¡Vamos a divertirnos juntos!- expresó con mayor entusiasmo del que quería. No deseaba incomodar a su padre. Pero no era para menos. Su mismo amo lo había dicho. No solo le ayudaría a capturar a un juguete, sino que incluso podría ayudarle en sus experimentos. La vida no podía ser mejor. Cubrió su cabeza y parte de su rostro con la capucha de su chaqueta negra, mientras tiraba de la manija de la enorme puerta para que se abriera. Espero a que su señor saliera y luego él mismo lo hizo, cerrando la puerta tras de si. ¿Cómo lo harían? ¿Se escabullirían entre las sombras, dando saltos por tejados y avanzando por callejones para dar con algún potencial objetivo? ¿O avanzarían con calma, caminando entre la multitud y volviéndose parte de la misma para no levantar sospechas y para analizar mejor a quién capturar? Cualquiera de las dos podía funcionar. Aunque con lo eufórico que estaba el albino puede que fuera mejor la primera opción. Mirando de reojo al imponente demonio que tenía frente a él, soltó un leve suspiro y se preparó para cumplir con creces las expectativas que su padre tenía de él. Joder, estaba tan impaciente que podría matar a alguien.
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Re: Laboratorio animal [Priv. Aidan]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 08, 2015 1:33 am

Dirigió una simple mirada al chico y asintió a sus palabras, hoy era el día de Aidan, quería con mucha ansiedad poder moldear aquellas ilusiones sobre otras criaturas, aquella noche no sería una humana, tenía que ser un ángel o un demonio. –Aidan –Dijo su nombre con una seriedad y neutralidad tan sencilla que se escuchaba como si solo llamara a un objeto más que a un demonio o un ser viviente.  –Estas demasiado emocionado –Comento estirando su brazo frente al demonio, sabía que se podría controlar, pero aquello parecía más de lo que el demonio inexperto podía soportar. ¿Por qué estiraba su brazo? Sencillo, quería que Aidan lo rompiera, desquitara su ansiedad en el, después de haber pasado por tantas torturas aquello lo sentiría como un simple mordico o un pellizco, después de todo sus extremidades sanarían rápido. –Sera mejor si te tranquilizas un poco.

No era la primera vez que hacia eso, al inicio cuando Aidan había tomado un cuerpo era difícil que pudiera tomar serenidad o mejor dicho un poco de calma, todo lo hacía de forma ruidosa, de forma rápida y sin ningún tipo de cuidado, así que había optado por aquello, tranquilizarle dejando que destruyera algo, pero nada era suficientemente resistente para el chico que podía despedazar cosas, e incluso la conciencia de otros. Su propio cuerpo lo dejo a la ciencia, experimento y en el transcurso de los años había dejado múltiples marcas que los daños causados por el chico, quien aún sentía se contenía cuando se trataba de dañar a Henry, aunque este último no apostaría por ello. –El día de hoy iremos por una presa específica, sea un hombre o una mujer, quiero un ángel y un demonio, preferiría un shinigami pero son escasos –Comento mirando a Aidan en todo momento a la espera del chasquido de dolor próximo.

A veces imaginaba que si Aidan lo quisiera, podría simplemente romperle el cuello o asesinarle sin problema, creía que el sería capaz, pero el chico jamás se atrevía a tener un duelo serio, se contenía cuando se trataba de enfrentar a Henry, aquello hacia enojar a Henry quien en un inicio había dado golpizas al chico que habrían dejado muerto a un humano cualquiera todo a puño limpio, pero no al menor, no aquel era demasiado resistente.  Se había puesto una vez ante las ilusiones creadas por Aidan, las reales le habían hecho sentir miedo por primera vez, aunque incluso en ese momento había sentido que el chico no había usado todo, así que quería hacer lo mismo en sus víctimas, quería ver que tanto terror podían causar y no solo eso quería ver lo que aquellos veían para saber cuánto más él podría soportar. Eso y el hecho de querer que el chica pudiera fortalecer aquellas técnicas perturbadoras y en opinión de Henry, hermosas técnicas.

Quiero que sepas que si haces esto bien te premiare.  –Comento mirando nuevamente a Aidan y escapando de sus pensamientos. –Nos colaremos en la multitud y quiero que camines a mi lado, como si me tratara de tu hermano mayor, no me llames amo, ni señor, solo dime Henry de forma familiar, solo mientras tomamos a nuestras presas. –Indica sin quitar la fría mirada de los ojos de Aidan esperando por la respuesta del mismo.
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Re: Laboratorio animal [Priv. Aidan]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 03, 2015 6:07 pm

Estaba tan nervioso, ansioso e impaciente por las próximas horas que pasaría cazando junto a su querido creador, que apenas pudo escuchar las palabras de escarmiento que este último e dirigió, antes de que viera el brazo extendido frente a él, a la espera. Cerró ambas manos en un puño de ira para consigo mismo ¿Por qué no lograba controlarse? Sintió el pesar de considerarse nada más que una carga para quien es su padre. Por otro lado, aquel gesto, tan simple como extenderle una de sus extremidades para que el hiperactivo demonio pudiera descargar su ansiedad, era algo que terminaba por reafirmar la lealtad del peliblanco hacia su admirado amo. Si encontrar otra opción y realmente sin querer contradecir las palabras del azabache, el joven demonio tomó con ambas manos el brazo que se le ofrecía. Estaba temblando, y su respiración se había agitado. Dirigiendo su mirada iluminada por cierta locura que comenzaba a rebosar en su interior, hizo aquel acto que le resultaba casi tan delicioso como el disfrutar de un pecado en carne propia. De un rápido movimiento, utilizó todas sus fuerzas y descargó todas las emociones que pudieran afectar e interferir con la misión, rompiendo el fuerte brazo del ser más preciado que existía para él. El movimiento, rústico y desprovisto de cualquier gracia, rompió en cadena casi todos huesos de la extremidad, comenzando desde la muñeca hasta llegar casi al hombro, en un bucle de sonoros chasquidos que bien podría haberse confundido con el continuo romper de unas cuantas nueces. -Señor...- murmuró, mordiendo su labio inferior, cerrando los ojos y sintiendo como la calma por fin invadía su alma. Algo de paz en una noche que seguramente estaría repleta de nuevas vivencias y emociones. Soltó el brazo con algo de pesar, aprovechando hasta el último segundo para poder disfrutar del contacto. Aquello era lo más cercano a un gesto de amabilidad o cariño que podía recibir de su frío señor pero, para alguien tan perturbado como Aidan, era suficiente.

Una vez su padre se recuperó del daño -lo cual siempre llegaba a sorprender de sobremanera al joven demonio, ya que lo hacía a una velocidad increíble incluso para las propias entidades demoníacas- Las siguientes palabras que le dirigió, aquellas que prometían un premio si lograba realizar la misión con éxito, causaron casi un nuevo estruendo de ansiedad y emoción en el Farewin, quien, por suerte esta vez se pudo controlar. -Pro-prometo no defraudarlo.- Contestó con suma seriedad y enfoque, como si dependiera de su propia vida el cumplir con las expectativas del Señor Demonio. -Como un hermano, entendido... Espere. ¡E-entonces puedo decirle Onii-chan! ¡Como en aquellos dibujos animados que veo en la televisión humana!- Por un momento, sus ojos se nublaron con el placer de ver en su mente una imagen de ellos dos pretendiendo ser algo tan cercano como hermanos. Sin embargo, volvió a la realidad antes de recibir cualquier nueva reprimenda de su padre por estar en las nubes con imágenes tan extrañas.

Esperó a que su padre comenzara a caminar para seguirlo fielmente a su lado. Era algo distinto a la caza que realizaban habitualmente, la cual consistía de un avance más directo. Pero, como le había explicado su padre momentos antes de que le rompiera el brazo, esta era una caza especial. Ahora iban por presas más obstinadas, más difíciles, según lo suponía el albino. Después de todo, nunca había tratado con aquellas criaturas celestiales llamadas ángeles, y demonios... solo estaba su padre, y tal vez algún que otro sirviente de la casa, pero no mucho más. Esta era la oportunidad perfecta para probar su valía. Para demostrarle a su padre de lo que era capaz. Aunque, ingenuo claramente, su padre ya conocía su potencial, por esa razón le había elegido como un sirviente para sus planes. Por esa razón le había creado ¿no? Negando levemente con la cabeza y devolviendo su atención a la realidad, se dió cuenta de que ya se habían introducido en una concurrida calle de la ciudad. Issei era un lugar especial cuanto menos. Allí convivían especies de toda clase de las cuales Aidan no podría enumerar ni la mitad de ellas. Era algo increíble. Con sus ojos parcialmente ocultos por la capucha negra sobre su cabeza, comenzó a analizar a las criaturas que le rodeaban. La mayoría contaba con un aspecto humano, lo cual no aseguraba para nada de que se trataran de uno. No sabía realmente como iban a identificar a sus presas, pero era algo seguro que su padre ya habría pensado en aquello. Era algo por lo cual respetaba y, sobre todo, admiraba aún más -si aquello era siquiera posible- a su padre: Si apostaba solo era para ganar, nada más, nada menos. -Señ-... ¡Hermano!- se corrigió rápidamente, dándose cuenta de que casi arruinaba la tapadera. -¿Qué vamos a hacer ahora?- Preguntó sonriendo nervioso y bajando la cabeza. Ante aquella acción, comenzó a chocar con unas cuantas personas al no ver su camino, pero ignoró aquello. -En las novelas siempre algo malo pasa en estos momentos de tranquilidad, hermano. ¿tal vez podría aparecer algo que nos cause problemas?- Dirigió una mirada que disimulaba curiosidad a Henry. Pero claro, la misma ocultaba sus verdaderas intenciones. Con ayuda de sus ilusiones podría hacer un infierno de aquella transitada calle. -Siempre aparece un héroe a salvar el día, como un ángel. ¿Crees que haya un ángel por aquí, Henry?- Apretaba los dientes ante la emoción luego de preguntar algo nuevamente. Por otra parte, sentía una extraña culpa al dirigirse con tal irrespetuosidad a su amo, pero era algo que tendría que aguantar por el bien de la misión. Todo este tiempo había estado hablando en un tono de voz bajo, íntimo, pero era lo suficientemente alto como para ser percibido por las personas que cruzaban camino con ellos a los lados. Esperaba que sus palabras no resultaran tan sospechosas a los oídos de un ajeno cualquiera.
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Re: Laboratorio animal [Priv. Aidan]

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