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Que miedo tengo... [Priv. Markus]

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Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Jack Roswen el Miér Ene 28, 2015 9:23 pm

Jack estaba sonriendo ante la figura de aquella hermosa mujer. La observaba menear sus caderas al ritmo de la música mientras extendía alocadamente sus brazos y hacia pequeños movimientos con sus manos. Sin duda era magnifica, no solo por aquel atractivo cabello rubio hasta los hombros, no solo por aquella ropa que resaltaba su silueta, no solo por los casi 10 tragos que había tomado Jack en toda plena noche o las luces que revoloteaban por todo aquel enorme bar si no por el hecho de tener la prohibición de ingresar nuevamente a la zona, la adrenalina del peligro y aun mas cuando se arrimaba a la novia del dueño. Le encantaba verlo molesto a la distancia y ver en su rostro la impotencia que tenia al ver a su mujer junto a aquel que nunca había sido de su agrado y al cuál había vetado del negocio.

Pero todo fue algo fugaz. Sonó la alarma de forma estruendosa, y apenas Jack podía mantener los ojos abiertos y la mente clara tras una noche tan "activa", no recordaba absolutamente nada pero si tenia claro que le dolía el hombro izquierdo y la cabeza le atacaba un poco pero nada de que preocuparse, con una buena ducha, una bebida, y una sonrisa podría aparentar supuesta lucidez cosa que después de 20 minutos salio de su apartamento mientras bloqueaba cada una de las cerraduras y estiraba un poco su cuerpo. Su gesto mantenía una clara neutralidad pues sus cejas estaban alineadas, su boca se encontraba recta y todo su cuerpo se encontraba relajado mientras caminaba hacia el Restaurante Montse donde tenia que empezar turno hacia las 6 de la tarde y que a pesar de haber sido criado como un niño "rico" podía mantenerse perfectamente de pie con la gran cantidad de licor que habia consumido en noche anterior y ofrecer una buena prestación.

Irresponsable ir a trabajar en ese estado quizás. Pero en él y su personalidad extrovertida, no iba a ser tan obvio aparte de que el jefe no iba a estar en esa tarde, siendo el siguiente de la línea el que iba a atender el restaurante en la ausencia del principal y que además habia sido influenciado un poco por el calmado carácter de Jack, nunca nadie se iba a enterar pues todo el plan podía decirse era perfecto.

Al arribar tras un rato las puertas de Montse, arreglo su cuello, resguardo sus mangas e ingreso por el lado del personal mientras se ponía su respectivo uniforme, saludando uno que otro compañero antes de llegar a la barra principal donde se popondría dar un servicio agradable. Pero todo fue nulo, tras que varios hombres armados con puras tonteras amenazaban de atacar a sus clientes.

Pero que mas daba, casi todos eran inmortales o con bastante resistencia. Aunque igual con tales contemplaciones, Jack toco rápidamente el botón debajo de la barra que alertaba a la policía de un ataque y luego de forma casi imperceptible ya mantenía sus manos arriba.

"Que miedo tengo" pensó internamente pero su posición daba a entender que estaba confiado y solo aguardaba por el momento mas indicado para mostrar sus relucientes colmillos de forma burlona hacia aquel intento de robo tan misero digno de apenas unos principiantes.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Markus Kaisser el Miér Ene 28, 2015 9:43 pm

Trató de manera infructífera recuperar el sueño luego de aquella pesadilla. Desde que había pegado el salto no podía cerrar los ojos sin revivir aquellos momentos de suplicio extremo, y cuando finalmente lo hizo era demasiado tarde, el desvelo había surtido efecto. Miró la hora, eran las 3. En dos horas debería salir a trabajar, y en una debía supuestamente despertar, ¿pero qué mal haría estar listo antes y llegar temprano? Se levantó dificultosamente, y con pasos irregulares caminó al baño. Una de las ventajas de madrugar siempre fue la precaución y la preparación. Mientras se pasaba el jabón por el cuerpo no apartaba la mirada del suelo, el agua estaba caliente a la temperatura que le gustaba, pero aun así no estaba complacido. La pesadilla ciertamente lo había dejado sudado, y no podía presentarse descuidado al empleo. Debía estar impecable. Pero incluso tratando de enfocarse en detalles menores como estos, su mente siempre se dirigía al mismo punto: la pesadilla per se. «¿Por qué?» Pensó para sí mismo «¿por qué ella de nuevo? ¿Y por qué no puedo quitármela de la cabeza?».

Visor había estado despierto todo el tiempo, y con sus ojos negros había seguido el rastro de su amo sin perderlo por ningún momento. Cuando salió de la ducha en sus paños, se abalanzó sobre su brazo en una singular forma de mostrar su cariño y lealtad, como cada mañana hacía. El albino le dedicó una sonrisa confianzuda y le abrió la ventana esperando que salga a cazar, pero el animal permaneció intacto, sin levantar sus alas ni despegarse de su brazo. En cambio, le dedicó una mirada profunda que se prolongó varios minutos. Dicen que las aves son capaces de atravesar las capas del alma y calar profundo para desentrañar las emociones de aquellos a los que consideran suficientemente importantes, y quizás estos dichos sean verdad,  después de todo, Visor era solamente un águila y nada más ¿no? Mark salió de su trance cuando escuchó un automóvil arrancar en la planta baja del apartamento. Los primeros sonidos de una ciudad despertando, una ciudad que casi nunca duerme.

¿Qué nos esperará hoy? —musitó acariciando la cabeza de Visor. Este solo se limitó a asentir y cerrar los ojos. Cuando tuvo suficiente de eso, elevó sus plumas para volar y salió disparado por la ventana en dirección a un pájaro más pequeño que había divisado en la cercanía.

Mientras, aún en el piso, Mark se había preparado un café y tenía su uniforme listo. Repasó sus actividades del día antes de dar siquiera un sorbo a su humeante infusión. «Si no hay nada interesante en el trabajo seguro saldré. Me aburre demasiado esta patética vida…» No tenía muchos lugares a donde ir, no era de disfrutar las fiestas nocturnas ni tampoco gozaba de lujuriosas prostitutas dispuestas a todo con alguien de su físico. Desde que había entrado en la policía de Issei sentía como la monotonía que tanto quiso evitar los últimos siglos se hacía notar. Con un sebo tan fácil y simple como “tendrás una buena paga” había mordido el anzuelo como muchos, y era solo un pez más al a deriva en ese citadino mar: otro ladrillo en la pared.

El reloj marcaba las 4 cuando salió por las puertas con su impecable gabardina decorada por sus insignias y medallas. Visor, con aún un pedazo de carne en su pico, se posó en su hombro casi instantáneamente. El sargento sacó un pañuelo y con mucha delicadeza limpió la sangre de su mascota.

¿Lo has gozado verdad? —le dijo con cierta picardía mientras tiraba el trozo de papel casi en su totalidad rojo, Visor, en cambio, desvió su cabeza hacia un costado, quizás tratando de decir “sí”.

Arribó a la central más temprano que el resto, y aprovechó para prepararse un café. Lo mismo de siempre, papeleo tras papeleo. Firma aquí, deja tu constancia allá, mándale un mensaje a tal… Puaj. Así fue mientras esperaba a los demás y a lo largo del día, al menos hasta que escuchó que tocaban a su puerta.

Señor.

¿Sucede algo? —miró al cabo con cierta paz y felicidad. Sin duda, rodeado de papeles, su intromisión había sido lo más emocionante del día.

Tenemos un 10-33. Alarma por sospechosos armados ingresando con intención de robo.

Esa sería su diversión.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Jack Roswen el Lun Feb 02, 2015 2:27 pm

Jackson sonrió ante cada segundo de espera en el que contemplaba en el reloj de pared junto a la mesa cinco. Parecía casi un acto de desesperación a una situación tan absurda pues de ser por él, hubiera hecho “justicia” por sus propias manos ya que de esa manera ya esos hombres hubieran salido espantados.

Pero no.

Se tenía que resignar a las reglas estipuladas por la ciudad de Issei para locales de comida o al menos ese en específico. Tenía que aparentar ser un ciudadano responsable, un buen ejemplo para la sociedad pues siendo malo no tenía mucho futuro en la pequeña zona donde se encontraba aunque claro, eso no incluía el hecho de que estuviera en media resaca trabajando. Aparte de no ser un acto muy sensato, era mejor que faltar y perder 1 día de querido sueldo ahora solo esperaba que con ese pequeño inconveniente la policía no hiciera muchas preguntas pues de seguro iba a perder sus esfuerzos para parecer sobrio.

Aun con las manos arriba, el chico dio un largo suspiro que hizo que inmediatamente los criminales le dirigieran la mirada y le dieran un sonoro “Cállate” acompañado de insultos. Pero tenía que guardar la calma, no iba a reaccionar violentamente por el grupo de estúpidos a los cuales se les había dado por robar un humilde restaurante con candelabros de techo en colores dorados, manteles rojos con velas… no, no iba a hacerlo. Ya dejaría que la policía hiciera correctamente su trabajo, para eso les pagaban. Al igual que a Jack que era meramente por atender la barra principal junto con un compañero de turno.

— ¿Ya encontraron lo que buscan? — Dijo el chico con sarcasmo — empiezo a aburrirme — ante los espectadores, eso era demasiado atrevido y era fácil de evidenciar con los rostros de sus compañeros un seño de amonestación pero no se sentía amenazado y era una de las principales razones para que arriesgarse de esa manera, atrayendo miradas que se le hacian incomodas. — es con todo respeto señores bandidos, claro — tras esa última de nuevo lo mandarlo a callar y el solo hizo un gesto bullicioso e inmediatamente dejo que los hombres continuaran con su búsqueda.

Paso un minuto más, lo podía evidenciar en el reloj. Ahora sí que dudaba de la efectividad de la policía...pero no debía perder ni la cordura ni la paciencia pues la primera la necesitaba para no ser acusado de homicidio hacia esos individuos y la segunda para reforzar el no matar a esa gentuza.

Pero sabía que la policía estaba cerca. Demasiado. Y cada vez aproximándose más aunque solo según su escucha pues no veía ni un alma oficial cerca, solo el sonido continuo y repetitivo de una sirena. Ahora Jack se preguntaba qué clase de código era el que mandaba aquella señal por botón. Es decir, entendía el sistema. Oprime, envía y llega. ¿Pero que querían decir? ¿Y realmente esa gente se memorizaría todos? Quizás son preguntas que no vienen al caso y sean solo tonterías repentinas de un ebrio pero hasta ese instante nunca se había preguntado tal cosa, que luego paso a otra hasta llegar a una nueva pregunta ¿Quién eran y que querían esos hombres? No solo podían ser obstáculos de la vida. Había una tercero en el robo. O al menos eso comenzaba a sospechar el rubio ante esos hombres. Ellos estaban encapuchados y en negro, no era fácil distinguirlos pero sus voces eran familiares.

Tal vez sus vecinos. O los guardaespaldas del gigante feo del bar… Posiblemente eran los últimos pero hasta que no realizaran capturas no iba a sacar conclusiones apresuradas que en nada tenían que ver con su ocupación o tan solo sus metas de vida. No le iba a dar más importancia…


— Al fin… — murmuro al observar a varios hombres uniformados. Se concentro solo en ver el estado de sus clientes incluso aun tras la barra. Verificar sus gestos, ver si estaban asustados, emocionados o lo que fuese, incluso con heridas, roces pero no... El "robo" había sido calmado aunque pudo ver la exaltación de uno de los hombres ante la presencia policiaca que pronto evidencio un rostro rojo mientas sus nervios crecian, botando de esa manera una de sus armas de fuego mientras con otra oprimia el gatillo al aire, haciendo todos los clientes se apresuraran a resguardarse con las mesas, incluso el mismo Jack, que se sorpredio por el inesperado disparo.

El hombre definitivamente habia enloquecido. Era mas que fácil ver que era nuevo en la cosa del robo. O que no era muy buen perdedor. Incluso comenzaba a suponer que estaba bajo el control de un demonio pues sus reacciones eran demasiado alteradas aunque debia admitir que entre el grupo de criminales, aquel era el que mas habia lanzado insultos al aire, habia creado un ambiente de miedo al que por supuesto Jackson nunca puso cuidado pero ahora si lo empezaba a ver de una manera mas inquietante. Solo esperaba que tras ese y que lo forzaran a calmarse, no hubieran mas problemas en esa tarde ya que de lo que habia empezado como un día de trabajo común paso a ser un robo supuestamente ordenado y un intento de balacera.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Markus Kaisser el Mar Feb 03, 2015 4:55 pm

¿Muy bien? ¿Qué estás esperando?  Despliega la decimotercera unidad.

Como ordene.

Por cierto… prepárame un carro. Iré con ellos.

El monótono viaje se componía de un sinfín de calles que parecían iguales. Casa tras casa tras casa, todas con un mismo diseño, quizás y algún atrevido amante de lo asimétrico hacía su hogar con alguna notable diferencia, una habitación puesta en otro lugar o una ventana ausente, pero incluso las que se componían de dos pisos eran una copia de las demás. En el silencio nocturno de la ciudad algún que otro perro salía iniciando una sinfonía de aullidos que rápidamente era callada, incluso los gatos queriendo aparearse quedaron mudos ante el frescor de un día tan ordinario. Suspiró con desdén para pisar el acelerador un poco más. No superaba los 60, como estaba reglamentado, ¿pero quién podría decirle algo aquella noche? Además era una prioridad que llegue con sus hombres en el local de comida a tiempo para evitar algún accidente. Un poco más, 80. La ausencia de cualquier otra alma hacía que el viaje pareciera más tranquilo de lo que pareciese aún con tal velocidad, reiteradas veces fueron las que se dio cuenta que sin querer aceleraba llegando a los 85, pero no quería pasarse demasiado. Ya estaba en el límite de una infracción. Una bocina trasera lo saca de sus pensamientos y lo hace mirar el espejo lateral. Era otro carro que lo igualaba en velocidad que lentamente se acercaba a él. Cuando estuvieron ventanilla con ventanilla se dejó ver, un sujeto bastante musculoso con algunas botellas de alcohol como sus compañeras de viaje. Sus lentes negros le ocultaban parte del rostro, pero aquellos tatuajes sobre su piel eran imposibles de olvidar. «Lo que faltaba…» pensó al ver a Jimmy, un ex recluso con antecedentes de carreras clandestinas, dedicarle una pícara sonrisa con esos dientes blancos y un cigarro en boca.

Vaya sargento, no esperaba encontrarlo por aquí… ¡ni a estas velocidades! —echó una carcajada que se entremezclaba con el heavy metal que tenía en su radio.

Jimmy, tienes suerte de que no tenga interés en ti ahora, aunque serías una presa fácil. Estoy ocupado. —en ningún momento había desviado su vista de la calle.

Venga poli, ¿que te parece una carrera? ¿Eh? El que gana se paga las putas, ah, cierto… me olvidaba que eras virgencito. ¿O ya tuviste tu primera vez?

Mark solo se limitó a mirar hacia delante sin prestarle demasiada atención al calvo. Pero en esas tuvo una interesante idea que pueda matar dos pájaros de un tiro.

¿Sabes? Consideré tu oferta, y acepto, hasta el primer semáforo. —le habló de forma cortante y cerró su ventanilla para evitar que su rival siga produciendo esa voz tan grave que le irritaba con solo imaginarla.

Aceleró, esta vez estaba en quinta y supero los 120 km/h, el otro coche estaba casi igual que él, solo unos centímetros más adelante. En un bolanzato y una frenada, dejó que Jimmy le pase para darle un golpe en la parte trasera, obligándolo a derrapar por haber perdido el control. Las llantas del auto de lujo no pudieron resistir por más costosas que fueran y literalmente explotaron en medio del derrape. El conductor salió enfurecido mientras Mark se alejaba y progresivamente bajaba su velocidad. Ya se las vería con él, y sin su estrella sobre ruedas sería una presa fácil de atrapar. A la lejanía poder ver el amontonamiento de gente y las luces.

Ni bien bajó del vehículo, las cámaras lo encandilaron mientra una manada de salvajes periodistas se arremolinaron sobre él. «Es un maldito robo, ¿por qué tanta prensa para algo tan normal?». Los demás oficiales lo ayudaron a meterse en la zona delimitada con las cintas rojas junto al policía que hasta ahora había estado al mando.

Uno parece fuera de control. Ha estado disparando como loco en el interior.

Tratemos que no se pase y no haga locuras. Mientras, quiero que esto sea rápido y fácil. No tengo intención de quedarme aquí toda la noche congelándome.

¿Ordenes?

Tres francotiradores en la azotea de aquel edificio —apuntó con su dedo el lugar antes de escuchar el chillido. Visor también había llegado y se unió a su amo apoyándose en su brazo.


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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Jack Roswen el Jue Feb 05, 2015 8:55 pm

Ya comenzaba a ser molesto. Era totalmente molesto. No le agradaba. Sencillamente, no era para nada fructífera la situación. Nunca ha sido, nunca fue y nunca será agradable, estar en medio de un robo sin tener la posibilidad de quedarse con al menos 1 cuarto de las cosas tomadas era completamente aburrido. Debía bajar humos y realmente ahora la única posibilidad que encontraba era darse un pequeño trago de vino de aquel dicho restaurante o local. No le importaba ya siquiera, había estado esperando, segundo tras segundo, observando como el tiempo pasaba y él y la gente aun continuaban de rehén.  Vampiros, demonios y quien sabe cuánta especie más, cediendo ante unos viles desocupados. Realmente la ciudad no era entonces muy violenta a menos que se fuera como esos tipos.

Bajo los brazos bruscamente, apenas los hombres vieron su actuación además de la de su otro compañero, quedaron con una mirada fija. Inmediatamente le ordenaron subiera los brazos de nuevo. Pero tenían todo en contra, pues las hostilidades comenzaban a ser claras tras que la policía había llego. Jack rió con gracia.

— No lo haré, no quiero —quizás estaba provocando que el momento tuviera más discordia pero no quería ser uno de los muchos preocupados por un robo, ya hasta la prensa estaba cerca y se preguntaba cual sería el titular acaso "Robo en desarrollo". Realmente era mucho drama pero no podía decirse mucho pues Jack no estaba haciendo ningún movimiento decisivo.

— Como ven, la policía esta afuera, armados. Si se van tranquilamente, probablemente serán solo unos cuantos años en una prisión. Si esto resulta en charcos de sangre serán más o incluso quizás ni salgan vivos. Y aunque escapen, la justicia los encontrará. O peor, lo haré yo.  — Jack encorvo una sonrisa amplia y picara mientras mostraba sus afilados colmillos y hacia un gesto un poco mas cínico, después de todo, lo que corría por el cuerpo de ese grupo, era sangre... y tradicionalmente los vampiros beben sangre ¿No?

— Bah, ya te volviste loco niñato — uno de los maleantes apunto con su supuesta arma al rubio que pronto solo relajo su cara aun mas mientras los otros seguían escarbando por el negocio y bienes de las personas que se encontraban en la zona.

— Es gracioso que me llames niñato... creo que soy mas viejo que todos ustedes juntos... la diferencia, es que yo me mantengo joven— hizo una corta pausa mientras observaba la puerta principal, donde solo se veía gente preocupada por el destino de los del interior, representantes de noticieros y patrullas. El chico apostaba que hasta la policía era tan ineficaz que no habían ni revisado hasta el momento, el sector, no habían buscado otra puerta o quizás simplemente estaban decidiendo la manera mas correcta para actuar según algún extraño protocolo de seguridad .

Recomiendo que tengan cuidado la proxima que volteen. No se si lo que veo detrás de ustedes es un policía o alguien simplemente uniformado  —el aviso hizo que algunos si dieran vuelta, aunque Jack lo decía de pura distracción siendo ese momento en el que simplemente aprovecho para hacer múltiples gestos infantiles como digno "Peter Pan" y luego plantar su cara de seriedad en el instante que dieron el giro más crucial.

— Saluden a su jefe de mi parte.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Markus Kaisser el Sáb Feb 07, 2015 9:10 pm

Ah, que patético. Tanto movimiento y tanta alarma por un par de malvivientes que no tenían nada de especial. Esperaba que dieran algo de pelea, o como mínimo algo de interés. Quizás un niño amenazado a punta de pistola, o un anciano, o un bebé. Nah, solo serían los típicos de siempre que solo quieren arreglar cuentas con alguien o robar. Aunque si hubieran querido dinero hubieran escapado más rápido. Debía ser lo primero, pero tampoco parecían experimentados, ¿así que pertenecían a alguna organización delictiva? Muchos eran los alcornoques que habían desafiado la tiránica policía de Markus, pero casi ninguno había escapado con vida, y si lo hacían, era tras las rejas. De nuevo a las viejas batallas contra los dones y los jefes. Suspiró pensando en el poco trabajo que esto le llevaría, pero su reflexión fue interrumpida por una muchacha de cabello negro que le comunicaba la llegaba de alguien a quien esperaba hace rato.

Señor, el mediador acaba de llegar.—el encanto natural de la jovencita animaba a los demás. Era común en ella ser tan jovial, pero solo era una agente y nada más, necesitaba descansar.

Gracias, puedes ir a la estación, tenemos todo controlado aquí.—pensó en una utilidad más urgente.—Más que a la estación… ¿podrías aprovechar para dar un paseo por la zona residencial? Ya sabes cómo se ponen de pesados esos quejicas si no tienen su patrulla diaria.

¡Si, señor!—salió disparada a su patrulla para desaparecer varias calles más adelante, con suerte la encontraría en la estación pasadas las horas. ¿O no? Mientras llegó aquel hombre que ella había anunciado, Mark tomó su megáfono sin mucho reparo en siquiera preguntarle si podía usarlo, pasando totalmente sobre su cargo y haciendo que su visita sea inútil. Apuntó al restaurante y con voz firme proclamó a todo pulmón.

¡Aquí el sargento Markus Kaisser al habla! Como veréis, estáis rodeados. Les diría lo típico de salir con las manos arriba pero sé que no me haréis caso.—él usualmente daba por sentado esto como un método más efectivo a la hora de amenazar. Si ellos tomaban por sentado que la policía no confiaría en que se rindieran, se asustarían e intentarían dialogar o rendirse, si no funcionaba, tenía todo el día para intercambiar palabras, y en su defecto, decenas de armas apuntándoles al mismo tiempo.—Se los pondré claro. ¿Queréis vivir o morir? Si quieren manden a un rehén con la respuesta, me importa poco realmente.

Mientras hablaba, le hacía señales a un equipo especializado que ingresaba por detrás del edificio. Custodiando las salidas y las puertas de emergencia y seguridad, varios policías en cubierto tomaron sus posiciones para alertar y arrestar a cualquier sospechoso en un hipotético intento de fuga. Ya estaba hecho, de ahí no saldrían sin tener que sacrificar su vida o su libertad… Mark esperaba que dejaran lo primero. Los francotiradores apuntaron, solo esperaban un chasqueo de dedos. Visor había alivianado su presión en el hombro de su dueño, sabía lo que debía hacer.


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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Jack Roswen el Vie Feb 13, 2015 8:06 pm

Jack comenzó a mover su dedo en forma circular por la barra mientras mantenía una posición perezosa que indicaba poco respeto a los ladrones. Ya estaban atados de pies y manos, aunque no de forma literal. Las patrullas comenzaban a rodear el Montse con sus ruidosas sirenas y colores que daban la imagen del bar en el que se había encontrado el chico la noche anterior.

Imaginaba que ya la policía estaba vigilando todas las salidas pero no era algo claro para Jack ni algo que le importase. Simplemente se quedo pensando en la mujer que tanto había admirado la noche anterior pues no había nada mas que hacer sabiendo que había obtenido la victoria en contra de ese grupo tan novato. Y mas pronto, empezó a reflexionar sobre cosas sucedidas durante todo lo que recordaba, sobretodo la insolencia que había tenido con las copas que era mas que clara y se daba cuenta que había sido muy lengua larga al decir tales frases tan atrevidas. Pero se sentía mas sobrio ahora que en 10 días de no haber bebido, quizás una exageración pero no estaba tan arremetido al alcohol.

Escucho el sonido de un megáfono y luego mas tarde, la voz de un hombre o al menos, una voz gruesa y firme. El joven solo sonrió ante la frase que salía del dicha herramienta y pronto ahogo una carcajada con una ligera mordida en la lengua pues hasta ahora la escena, era mucho mas que graciosa y "grotesca".

Tardo mucho querido Sargento Kaisser pensó para sus adentros, tanta calma era simplemente para demostrar lo inquieto que estaba por dentro. Ser rehén definitivamente no era algo para él pero se había mantenido en ese estatus para no sobresaltar a sus propios clientes simplemente porque un mesero se movió demás con los colmillos.

Ahora se preguntaba como sería en un universo paralelo. Un Jack tonto, torpe, solitario pero con una vida mejor, temblando como estúpido...Ese era una de las posibilidades pero el estaba en ese lugar, no en otro, y el actuaba de esa manera. Vio luego como los hombres se reunían ante las amenazas del sargento dentro del restaurante. En su comportamiento simplemente noto lo desesperados que estaban al igual que el anterior hombre que había disparado intentaba mantenerse en nivel a sus compañeros para no sobresaltarse una vez más.

Perdido entre pensamiento y pensamiento, notó la salida de una mujer joven. Largo cabello rojo, ojos verdes y con un rostro precioso, al igual que una voluptuosidad notable. Ella era la encargada de enviar el mensaje devuelta a los policías amenazada de muerte por los mismos hombres que la habían escogido. No dudaba que era un intento mas para evitar ser atrapados por la "justicia" pero se preguntaba cuando más iban a tardar en ceder.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Markus Kaisser el Lun Feb 16, 2015 1:23 am

No tardó mucho hasta que una pelirroja saliera de la entrada principal alarmada y amenazada por un arma que le apuntaba desde dentro. Dio varios pasos antes de que sus lágrimas empezaran a caer e hiciera gemidos para contener su llanto. Varios oficiales la tomaron y cubrieron con mantas, llevándola a un médico y un psiquiatra que estaban cerca. Markus se acercó lentamente, pero su alta figura se hizo notar y no fue para nada sorpresiva para la joven. Quería ir a casa, se lo notaba en los ojos, pero no podía ser tan fácil lamentablemente. La habían elegido como la mensajera, y ahora solo debía cumplir sus funciones.

Yacía sentada en la puerta de una ambulancia cubierta aún por las sabanas de los policías, miraba perdidamente el suelo pensando que todo había terminado, aunque aun así lloraba y tanto mocos como lágrimas brotaban sin control por su rostro. Mark se sentó a su lado y le ofreció un pañuelo seguido de una taza de café en un vaso descartable. Ella aceptó ambos, y después de limpiarse la cara le dio un sorbo a la bebida. Su maquillaje estaba corrido, pero aun así se podía notar que era una joven muy atractiva. Espero a que se calmara.

Siento que todo esto haya ocurrido. Aunque debo admitir que hacía tiempo no había visto a una persona con tu valentía. —Permaneció muda con mirada baja— Sé que es difícil esta situación, no solo para ti, sino para todos nosotros... desconozco si eres casada, tienes novio, hijos o vives con tus padres, de todas formas supongo que debes tener seres queridos, ¿verdad? —Captó su atención, algo que ninguno de los que había estado con ella había podido hacer— Conozco más que nadie tu deseo por querer verlos, el temor y el infierno que debiste haber vivido pensando que en un arrebato de locura por parte de aquellas ratas no los volverías a ver. Pero ahora solo quiero que pienses un segundo en cada persona, rehén, que está pasando en este momento por lo mismo que tú pasaste. Cuando les ordenamos enviar a un mediador, sabríamos que lo harían porque están desesperados. Quieren salvar su pellejo a toda costa, y si caen, ten por seguro que harán caer a varios inocentes consigo. —El sargento cruzó los dedos de sus manos— Eres libre de irte en cualquier momento, te llevarán al hospital para saber si estás completamente bien y luego a tu hogar; pero como sargento y mayor autoridad en este operativo te pido que por favor nos ayudes a resolver esto de forma pacífica. No sé cómo te llames aunque…

Elise —le dijo con un tono serio y responsable. — Me llamo Elise, sargento. Con gusto lo ayudaré en todo lo que necesite… solo prométame que nadie saldrá herido.

Prometo hacer todo lo posible para garantizar tu bienestar junto con el de todos los inocentes.

Eso no es lo que le pedí que prometa.

Es lo máximo que puedo garantizar.

Ella ahora iba hacia la puerta del restaurante. Solo debía decir “Si se rinden, la condena será leve, y con arreglos hasta nula si cooperan en decir quién los envió.” Estaba nerviosa, más de lo que haya estado en su vida, pero de su interior encontró el coraje que necesitaba para hablar y pensar en aquellos a los que más amaba. Markus en cambio tenía una radio en mano. En un canal estaban los francotiradores, en el otro la fuerza especial que estaba ya en el segundo piso, con solo una orden, todo podría terminar.


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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Jack Roswen el Miér Feb 18, 2015 7:47 pm

Los hombres vigilaron cada paso que la joven pelirroja se dignaba a dar ante los policías. La chica se podía sentir un poco mas protegida estando ahora bajo la custodia de los oficiales. Realmente estaba un poco mas relajado el mismo rubio pues era una menos que vigilar por su cuenta, aunque Jack fuera un cabeza dura debía admitir que le importaba demasiado la seguridad del resto de las personas que yacían en el negocio. Y básicamente porque ellas no habían elegido ser rehenes en medio de un robo, se sentía en la obligación moral de velar por su bienestar aunque no fuera precisamente un ente de la justicia para resguardar a las personas. Pero seria una persona bastante cruel si no pensara tambien por el bienestar de aquellos otros que quizás, si tenia razón podían estar en esa situación por su culpa y el hecho de haber intentado conquistar (y casi haberlo hecho) al jefe de aquel bar de mala muerte que ninguna vez habían logrado humillar al joven Roswen tras una buena noche de trago y vino.

Jack imagino que pronto darían respuesta los del exterior hacia las peticiones de los de adentro, mas específicamente el grupo encapuchado con armas de distinta calidad tales como pistolas, armamento religioso en caso de que alguno débil ante las cualidades celestiales se intentara pasar pero el chico no vio eso como una gran amenaza, de que un poco de cruces le hicieran daño era difícil de creer pero ya no parecían tan tontos al ver su armamento escondido.

Pero eso no quitaba la decisión de haber dejado el libertad a la chica y poder visto ella misma, por sus propios ojos, la mirada de los delincuentes que asaltaban el restaurante Montse, se preguntaba que cosa le iba a decir el joven encargado de la noche al jefe del local de comida que aunque no tuviera que ver definitivamente con la magia y la tecnología moderna iba a hacer difícil que estos se salieran con la suya.

A lo lejos y mientras los hombres continuaban precipitados intentando que de nuevo su compañero no saliera de control para disparar al aire otra vez, se dio cuenta de las ropas. Intento fijarse en los detalles mas minúsculos como características físicas de la especie (colas, orejas etcétera) o tatuajes y lunares. Pero no había nada obvio. Solo se fijo que entre los pocos atacantes, solo 2 tenían "armas" de la iglesia, probablemente porque o los otros no se querían ver muy religiosos o ellos mismos tenían debilidad hacia este tipo de instrumentos.

Noto también como los hombres llevaban una peculiar chaqueta de textura jean con capucha y uno de ellos dejaba los brazos a la libertad con una camiseta verde. Cada uno de estos, tenían en común el pantalón que traían pues todos eran jean azul con alguno que otro rasgado en la parte trasera del pantalón del lado de las pantorrillas y uno de ellos, justamente con un rasgado en la rodilla.

Quizás eran datos tontos a fijarse pero en caso de una eventual huida iban a ser útiles para los policías. Aunque dudaba de sus propios ojos, ya que aunque se sintiera perfecto, no podía descartar que su mente le estuviera jugando una mala pasada por la cantidad de alcohol consumido un poco antes.

A lo lejos, intento visualizar por la puerta de cristal si había alguna clase de transporte, pero no eran tan imbéciles para dejarla a simple vista. Pero viendo sus costumbres era práctico tener alguna clase de motocicleta para su llegada y salida.
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Re: Que miedo tengo... [Priv. Markus]

Mensaje por Markus Kaisser el Lun Mar 02, 2015 4:01 am

Ella se acercó a paso firme al edificio, llevando su mensaje y sus palabras atragantadas por el nudo en la garganta de sus nervios y el miedo, pero algo la motivaba. Detrás, Mark admiraba su valentía y su fuerza, aunque temía que eso fuera lo que la delatara. Solo observó y observó hasta que ella llegó a la puerta e intercambio varias palabras con ellos. Parecieron razonables, y por un segundo creyó que todo terminaría bien, eso hasta que aquel loco de los disparos se hizo acto de presencia casi frente a la chica y sin apuntar desenfundó su cañon para abrir fuego ante la sorpresa de sus compañeros

«Hijos de p...» Alcanzo a decir en su mente mientras observaba su cuerpo manchado de sangre caer casi coreográficamente mientras el arma humeante se escondía tras el cristal. Todos los oficiales alrededor parecieron palidecerse antes de reaccionar y desenfundar apuntar directamente al restaurante esperando lo inevitable. Los reporteros y camarógrafos se descontrolaron y lucharon para entrar en escena hasta que los echaron a un lugar seguro, como a todos los civiles que circundaban la zona.  Mark no dudó demasiado cuando levantó su mano en una señal. Los francotidares la vieron y prepararon sus rifles. Llevó la radio a la altura de su boca y escupio sus palabras con una frialdad digna de un asesino en serio

A matar.

Los segundos restantes parecieron eternos entre la confusión de cristales romperse en cámara lenta. Miles de brillantes fragmentos se dispersaron cortando el aire a su alrededor, su ruido enmudecido por los disparos que los atravesaron. Los proyectiles metálicos se clavaron directamente en la cabeza y torso de varios de ellos, mientras su sangre se desparramaba a su alrededor con alguna mezcla entre líquido encefálico y fluidos internos. No tuvieron tiempo de sentir dolor siquiera mientras Visor, que había salido volando al escuchar los estruendosos cañonazos, había emprendido un vuelo triunfal y amenazante en reconocimiento por posibles amenazas. Las encontró, en forma de un maleante que había podido evadir el disparo con un reflejo rápido, pero sin salir intacto, ya que su pierna chorreaba aquel líquido carmesí. Maldecía como si no tuviera un mañana, y cuando vio al ave sobrevolarle intentó dispararle con su pistola. Pero Visor fue más rápido. Cayó sobre él por inercia, impactando su pico con el rostro del sujeto y siguiendo el trabajo con sus garras que no paraban de desgarrar las manos que él ponía en su rostro para defenderse. A los segundos tuvo su respiro. Miró sus dedos con cortes tan profundos como impactantes y al darse cuenta sintió un arma detrás de su cabeza. Era Markus, y no estaba muy feliz por su atrevimiento con el restaurante, ni con la joven.

Patético. —Sin más rodeos, apretó el gatillo ignorando los gritos de los rehenes.

Era más fácil así, quizás. Toda una noche de mediaciones, tira y afloja, ahorrados por unos simples disparos certeros.

Spoiler:
Merezco latigazos y torturas a lo 50 Sombras de Grey por mi tardanza, y lo siento muchísimo. Pronto postearé en despedidas el por qué de mi ausencia u,u Solo no me mates admi que yo te quiero mucho


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